Este dibujo es como un sueño en el que la fuerza y la ternura son una sola.
El caballo — joven, impetuoso, lleno de vida, y sus alas… no son plumas, sino manos. Manos humanas — símbolo de la creación, del tacto, de la voluntad que engendra un milagro.
Como si Boyan quisiera decir: «volar no nace de la naturaleza, sino del anhelo humano». Esas manos llevan el espíritu de quien cree que puede volar, incluso sin alas.
En la expresión del caballo hay sorpresa y determinación — como un niño que acaba de descubrir que puede correr sobre las nubes.
Toda la imagen respira paradoja: el animal es terrenal, y las manos son celestiales. Unidas — son el sueño humano de libertad convertido en cuerpo.
Este dibujo es un vuelo, dibujado con el recuerdo del tacto humano.
Este dibujo es como un sueño en el que la fuerza y la ternura son una sola.
El caballo — joven, impetuoso, lleno de vida, y sus alas… no son plumas, sino manos. Manos humanas — símbolo de la creación, del tacto, de la voluntad que engendra un milagro.
Como si Boyan quisiera decir: «volar no nace de la naturaleza, sino del anhelo humano». Esas manos llevan el espíritu de quien cree que puede volar, incluso sin alas.
En la expresión del caballo hay sorpresa y determinación — como un niño que acaba de descubrir que puede correr sobre las nubes.
Toda la imagen respira paradoja: el animal es terrenal, y las manos son celestiales. Unidas — son el sueño humano de libertad convertido en cuerpo.
Este dibujo es un vuelo, dibujado con el recuerdo del tacto humano.
Lia