Destino

Pintura de Mila Vasileva, 1991

Óleo sobre lienzo, 70x100 cm.

Colección privada.
Puede encargar una similar.

“Destino” es un lienzo donde el silencio pesa más que las palabras.

La figura se disuelve en la oscuridad, atada no tanto a la cruz detrás de ella como a la inevitabilidad. La cruz apenas está insinuada — no como objeto, sino como signo, como una sombra que se lleva mucho antes de ser consciente de ella. Las alas están abiertas de par en par, pero no para volar. Son alas de aceptación — ardientes, densas, sufridas. En ellas hay luz, pero también el cansancio de quien sabe hacia dónde va y aun así continúa.

El cuerpo es humano, vulnerable, despojado de ilusiones. No hay heroísmo, no hay pose. Hay verdad. La mirada se desvía — no hacia el cielo, sino hacia el camino ya elegido. Es el instante en que la libertad y el destino se encuentran y se dan la mano en silencio.

Aquí el destino no es un castigo.
Es una carga aceptada con fuerza serena.
No un llamado, sino una respuesta.
No una caída, sino un permanecer — erguido, a pesar de todo.

El lienzo suena como una antigua parábola contada junto al fuego — sobre un ser humano que tiene alas, pero sabe que no todo vuelo es huida.

Lia

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